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Juicio contra los estudiantes anti-LOU de Sevilla

En febrero de 2002, durante las movilizaciones contra la LOU en la Universidad de Sevilla, 5 estudiantes fueron expulsados, 16 fueron detenidos y 24 acusados de desórdenes públicos y otros delitos cuyas penas pueden llegar a 1 año de cárcel y 150.000 euros en total.

La Red de Apoyo a los Estudiantes anti-LOU pide la absolución de la 24 personas acusadas y convoca a una concentración solidaria el lunes 4 de julio, a las 10:00h. frente a los juzgados de la Avenida de la Buhaira nº 26 (Edificio Noga) mas información >>>

 

Concentración y rueda de prensa el lunes 11 frente los juzgados (Avd. Buhaira) a las 11h.

 

 

LA FISCALÍA PIDE CÁRCEL Y UNA IMPORTANTE SUMA ECONÓMICA POR LA PROTESTA CONTRA LA LOU EN EL RECTORADO EN FEBRERO DE 2002 (Artículo publicado en diciembre de 2006 por la Red de Apoyo de los Estudiantes Represaliados AntiLou)

 

Hace ya casi cinco años se produjo la detención de un grupo de personas, en su mayoría estudiantes y la expulsión de cinco de ellos de la Universidad de Sevilla. En la actualidad, está próxima la celebración de un juicio en el que hay 24 imputados y en el que la fiscalía pide para ellos cárcel y varios millones de pesetas, como ha aparecido publicado en la prensa.

Cuando se produjo la protesta en el Rectorado el gobierno estaba en manos de la derecha más reaccionaria y las políticas del PP provocaban la respuesta ciudadana desde diversos ámbitos: los sindicatos se movilizaron contra la reforma laboral, los jornaleros contra la supresión del PER, gran parte de la sociedad contra el acercamiento del gobierno a las políticas belicistas de EEUU, que llevarían tiempo después a la muy contestada participación en la ocupación de Irak… y por supuesto, los estudiantes universitarios y de enseñanza secundaria contra la LOU y la Ley de Calidad respectivamente.

A comienzos del curso 2001/02 se tiene conocimiento de la naturaleza privatizadora de la reforma universitaria que plantea el Gobierno Aznar, que seguía la senda marcada por el llamado Informe Bricall publicado en 2000. Se produjo entonces una amplia respuesta de rechazo dentro y fuera de la universidad.

La lucha contra la LOU en Sevilla: el Comité General de Huelga

En Sevilla la movilización fue constante durante los primeros meses del curso, asambleas, charlas informativas, encierros, cortes de calles, manifestaciones… eran el día a día de las facultades. Estudiantes, profesores y PAS abarrotaron las manifestaciones del 29 de Octubre, del 7 y el 14 de Noviembre… El Rector de la Universidad de Sevilla, Miguel Florencio Lora, como otros muchos rectores del resto del Estado, se esforzaban en aparecer como abanderados contra la reforma del PP. Hasta tal punto que Miguel Florencio auspició el paro académico del 7 de Noviembre para colocarse a la cabeza de las movilizaciones.

 Los sindicatos y partidos de la oposición, también el PSOE, secundaban los paros y acciones de protesta, los medios de comunicación las alentaban y el propio Zapatero llegó a prometer la derogación de la LOU cuando llegara al gobierno. El órgano de representación estatutaria del alumnado de la Universidad de Sevilla, el CADUS, fue absolutamente sobrepasado por los acontecimientos y el nivel de reivindicación de las asambleas, que se dotaron entonces de un nuevo modelo de organización y participación: el Comité General de Huelga (CGH).

En unos momentos de máxima movilización, el CADUS no estuvo a la altura de las circunstancias, no podía ser el instrumento de los estudiantes para hacer oír su voz contra la LOU.

¿Cómo iban a ser escuchados si algunos de los delegados que conformaban el CADUS se jactaban de no haber convocado una asamblea de facultad jamás? El CGH, de carácter asambleario se constituyó como el único órgano legítimo de representación de los estudiantes y sus intereses.

La legitimidad del CGH no es un mérito autoproclamado, es una realidad demostrable en el hecho de que instancias universitarias como el propio CADUS, decanos o el mismísimo Rector se dirigían al CGH para la organización de las protestas anti-LOU, o en la constatación de que los medios de comunicación acudían al mismo para recabar información. Pero quizá la mejor prueba de la legitimidad del CGH se produce el 1 de Diciembre, cuando el CADUS fleta autobuses gratuitos para acudir a manifestarse a Madrid y tan sólo consigue completar 7. El CGH organiza a su vez 22 autobuses con el mismo fin y en este caso los estudiantes han de pagar el viaje de su bolsillo. La legitimidad y representatividad del CGH se la dieron los estudiantes, y eso no lo pudo remediar la partida presupuestaria del CADUS.

El PP aprueba la LOU, pero no todos abandonan la lucha por la Educación pública. Acampada anti-LOU en la plaza nueva

A pesar del clamor popular, el PP aprobó la reforma universitaria valiéndose de su mayoría absoluta. Muchos consideraron entonces que su trabajo había terminado, el PSOE centró su táctica de oposición en otros asuntos. El actual Presidente del Gobierno, Zapatero, olvidó pronto su promesa y no derogó la LOU una vez en el poder.

Pero no todos abandonaron la lucha. La estrategia que algunos grupos adoptaron fue la de reclamar la desobediencia civil de los órganos universitarios a la aplicación de la LOU. La desobediencia civil no era el objetivo en sí mismo sino un medio, una medida de presión para reclamar al gobierno la retirada de la ley. Los claustros de algunas universidades, como la de Girona, llegaron a adoptar esta medida.

En Sevilla, a partir de las asambleas de estudiantes surge una idea que llega al CGH: la organización de una acampada a las puertas del Ayuntamiento para reclamar la convocatoria de una Asamblea de Universidad, que es el órgano competente para que los estudiantes pudieran pronunciarse respecto a la desobediencia a la LOU. Varias asambleas solicitan entonces un informe a los servicios jurídicos de la Universidad sobre las consecuencias que de esta postura pudieran derivarse. A pesar de que este informe no había llegado y de que los estudiantes no habían tenido oportunidad de pronunciarse, el Rectorado se disponía a aplicar la reforma universitaria.

La acampada comenzó el 19 de Diciembre y alcanzó los 49 días de resistencia. El gobierno municipal del PSOE que se decía contrario a la LOU y que había participado junto a los estudiantes en las movilizaciones de los meses precedentes, ordenó el desalojo violento de la acampada en plena noche. La madrugada del 6 de Febrero, cuando estaba próximo el levantamiento voluntario de la acampada, la Policía Nacional y Local arrasó en dos horas con las tiendas de campaña y efectos personales de los estudiantes.

La concentración en repulsa por el desalojo derivó en una asamblea en el patio del Rectorado. De ésta surgió una convocatoria para asistir a la Junta de Gobierno que se iba a celebrar el 8 de Febrero y en cuyo punto séptimo del orden del día se iba a tratar la aplicación de la LOU. Los estudiantes pretendían entregar un escrito solicitando el aplazamiento de la decisión hasta que se celebrase una Asamblea de Universidad que tratase sobre la propuesta de desobediencia a la ley. Las asambleas no habían podido pronunciarse porque estaban a la espera de un informe jurídico que nunca llegaba. El Rector Miguel Florencio había pasado de adalid de las protestas contra la LOU, a funcionario cumplidor dispuesto a aplicar la ley a golpe de Junta de Gobierno.

Los hechos se sucedieron vertiginosamente y así, sin haber transcurrido 48 horas desde el brutal desalojo de la acampada, un centenar de estudiantes se concentraba en el patio del rectorado el viernes 8 de Febrero a las 8.30 h de la mañana. Se puede decir mucho sobre lo acontecido aquel día. Fue una situación que podía haber evitado quien tenía capacidad y medios para ello, el mismo Rector que en su día encabezó las protestas contra la LOU. Los estudiantes allí concentrados no pudieron presentar el escrito en la Junta de Gobierno; unas puertas que siembre están abiertas se nos cerraron aquel día, a pesar de que el rector se había ofrecido como interlocutor personalmente (El País, 08/02/2002)

Represión y criminalización del movimiento estudiantil

Lo acaecido en el Rectorado de la Universidad de Sevilla el 8 de Febrero tuvo una enorme repercusión mediática, seguida de una campaña de criminalización de dimensiones claramente desproporcionadas que pedía duros castigos para los estudiantes anti-LOU. Las medidas represivas del Rector Miguel Florencio y del Delegado del Gobierno, José Torres Hurtado, se sucedieron de forma inmediata. El lunes 11 de Febrero llegaron cartas a las casas de cinco estudiantes en las que la Universidad de Sevilla comunicaba que se había abierto expediente disciplinario contra ellos y que quedaban suspendidos cautelarmente de sus derechos como estudiantes. El mismo día se inician una serie de detenciones por parte de la Brigada de Información de la Policía Nacional, consecuencia directa de la denuncia interpuesta por el Rector.

A partir de entonces se inician dos procesos, uno administrativo y otro penal.

El procedimiento administrativo fue una farsa, un juicio controlado en todo momento por el Rector, que además de tener la última palabra en cuanto a la sanción, designó al instructor del caso: el Catedrático de Derecho Romano y del Estado, Fernando Betancourt, afamado conservador. El reglamento por el que de rigió el proceso data de 1954, de la época franquista y la aplicación del mismo fue absolutamente sesgada para evitar que hubiera posibilidad de defensa, ya que se impidió la presentación de pruebas o testigos a favor de los estudiantes. Betancourt pidió la expulsión a perpetuidad de la Universidad; Miguel Florencio resolvió finalmente la expulsión por 5 años, además de la anulación del curso 2001/02, incluyendo asignaturas ya aprobadas.

En la actualidad 24 personas están imputadas en un juicio que se prevé inminente. Dados los hechos que se imputan, pueden llegar a pedirse y parece que así será, penas de cárcel además de una cuantiosa suma económica. Algunas de las personas imputadas ni siquiera se encontraban en el Rectorado el día de la concentración ante la Junta de Gobierno, lo que dice mucho del rigor del proceso que se sigue.

 Las personas que se encuentran inmersas en el proceso penal eran mayoritariamente estudiantes y personas que desde diferentes organizaciones y sensibilidades lucharon en su día contra la LOU. La represión llevada a cabo contra el movimiento anti-LOU sólo se explica si se tiene en cuenta que meses después de aquel 8 de Febrero habría de celebrarse en Sevilla una Cumbre de Ministros de la UE y se aprobarían los nuevos Estatutos de la Universidad de Sevilla, adaptados al marco de la LOU. Con la detención de estudiantes el Delegado del Gobierno creyó estar garantizando una Cumbre sin sobresaltos, para lo cual además movilizó en Sevilla a una cantidad ingente de policía y rodeó el edificio de la Universidad de un muro vergonzoso. La expulsión de cinco estudiantes allanó el camino a la aprobación de los actuales estatutos y el peso de la represión libró a Miguel Florencio de las voces que podrían recordarle que estaba aplicando una ley contra la que al menos en apariencia, se había posicionado.

Actualmente las políticas neoliberales en materia de educación siguen apostando, esta vez bajo el gobierno del PSOE, por una universidad al servicio del mercado y de los intereses de las grandes empresas. La LOU continúa en vigor, la Declaración de Bolonia y el Espacio Europeo de Educación Superior ahondan ahora en los mismos principios de privatización y elitización de la universidad. Defender la educación pública es más necesario que nunca.

Os pedimos vuestro apoyo y solidaridad y os damos las gracias con antelación.

Si quieres colaborar con los estudiantes represaliados:

Nº Cuenta La Caixa: 21001827310100425608

reporte 4 julio -eu.press

Los acusados del asalto al Rectorado niegan que participaran en la rotura de las puertas

Foto de la Noticia
Foto: EUROPA PRESS

Acusan a los vigilantes de seguridad de haber utilizado los extintores contra los estudiantes

   SEVILLA, 4 Jul. (EUROPA PRESS) -

   Los acusados de participar en el asalto al Rectorado de la Universidad de Sevilla en febrero de 2002, para quienes el fiscal solicita una pena de un año de prisión al considerar que cometieron un delito de desórdenes públicos, han negado este lunes que participaran en la rotura de varias puertas del siglo XVIII y han asegurado que no tenían intención ni de alterar el orden público ni de hacer daño.

   El Juzgado de lo Penal número 8 de ha acogido la primera de las seis sesiones del juicio previstas, que se ha celebrado después de que la juez rechazara la suspensión del juicio propuesta por todos los letrados defensores, quienes han alegado la posible prescripción de las actuaciones por el hecho de que desde finales de 2002, cuando ocurrieron los hechos, hasta septiembre de 2006, cuando se notificó el auto de incoación de procedimiento abreviado, no se llevó a cabo ninguna actuación "sustancial".

   No obstante, el representante del Ministerio Público, aunque ha reconocido que la instrucción "se demoró muchísimo", ha defendido que la prescripción del delito "no existe", pues en el tiempo referido por los abogados de la defensa se realizaron actos de instrucción "absolutamente necesarios" de cara a intentar localizar a los presuntos autores de los hechos, por lo que se ha opuesto a la petición de suspensión. Tras ello, la juez ha decidido no suspender la vista oral, por lo que la cuestión planteada la resolverá en la sentencia.

   El juicio, del que se ausentado uno de los acusados por un defecto en la notificación, según han informado a Europa Press fuentes del caso, ha comenzado con la declaración de Rafael J.H., quien ha reconocido que el día de los hechos participó en una concentración pública en el patio del Rectorado para protestar contra la Ley Orgánica de Universidades (LOU) cuando, en un momento dado, comenzó el "caos" debido a que los vigilantes de seguridad intentaban cerrar las puertas en una actitud "desmesurada", incluso "usando los extintores" contra los estudiantes.  

   Este imputado ha dicho que no participó en la rotura de las puertas ni tampoco vio a nadie que lo hiciera, y que únicamente, una vez se consumó lo anterior, entró en el despacho del rector para participar en una asamblea en la que estaban presentes profesores, alumnos, medios de comunicación y los propios vigilantes. "No tenía intención de provocar daños en la universidad, y nunca se habló de paralizar la reunión de la Junta de Gobierno de la Universidad", ha apostillado.

UNO DE LOS ACUSADOS ESTABA HACIENDO UN EXAMEN ESE DÍA

   Otro de los acusados, Alejandro M.M., ha dicho que el día de los hechos se encontraba haciendo un examen de Derecho Administrativo en la Facultad de Relaciones Laborales, por lo que acudió al Rectorado una vez las puertas ya habían sido destrozadas, y únicamente pudo observar "una gran humareda de polvo de los extintores", tras lo cual se dirigió en compañía de unos amigos hacia la Puerta de Jerez, donde fue identificado por agentes del Cuerpo Nacional de Policía.

   El tercero de los imputados, Francisco Javier G., ha explicado que fue a la concentración del Rectorado en su calidad de responsable de movimientos sociales de IU, y ha dicho que no vio cómo ni quiénes rompieron las puertas, pues entró en el despacho del rector una vez habían ocurrido los hechos para participar en una especie de asamblea en la que "había turnos de palabra entre profesores y alumnos, que hablaban tranquilamente".

   Tras él, ha prestado declaración M.J., que ha dicho que, el día de los hechos, estaba participando en la concentración y decidió ir a la cafetería, pero cuando volvió "había un caos increíble y mucho humo", destacando en este punto la "actitud violenta" de los vigilantes de seguridad. "No rompí la puerta", ha querido dejar claro. Otro de los procesados, Juan José G.M., también ha negado su participación en la rotura de las puertas, y ha asegurado que los vigilantes "usaron los extintores contra nosotros".

EL RECTOR "SE OFRECIÓ COMO INTERLOCUTOR"

   "Aquello era como una bulla de Semana Santa", ha aseverado este procesado, que ha llegado a afirmar que el rector de la Hispalense "se ofreció como interlocutor" para debatir sobre la LOU. En esta línea, una de las acusadas ha subrayado que, a pesar de lo anterior, el rector "se negó" el día de los hechos a que subiera un grupo de estudiantes para debatir en torno a este asunto, y únicamente permitió que subiera una persona. Además, ha dejado claro que los vigilantes "usaron los extintores".

   Durante la primera jornada de la vista oral también ha declarado como acusado un letrado, que el día de los hechos fue requerido por el sindicato CGT, para cuya asesoría trabajaba, al objeto de que se presentara en el patio del Rectorado para que mediara, "pues había una asamblea y había tensión". "No tengo explicación para la detención", ha concluido.

   La vista oral se prolongará durante dos semanas, pues, además del 4 de julio, hay sesiones previstas para los días 6, 8, 11, 13 y 15 de julio. El fiscal defiende que los hechos sucedieron sobre las 10,00 horas del 8 de febrero de 2002, cuando un grupo de jóvenes entró en el Rectorado de la Hispalense portando "palanquetas y barras de hierro" y "vociferando en actitud amenazante". Una vez allí, "utilizando las palanquetas y barras que portaban forzaron una primera puerta, causándole grandes desperfectos", tras lo que "golpearon indiscriminadamente a los vigilantes jurados de la Universidad".

LOS HECHOS

   Para el Ministerio Público, el grupo continuó avanzando y fracturó dos puertas más antes de acceder al despacho del rector, "donde realizaron pintadas en la moqueta y destrozaron el entelado de la pared". Posteriormente, los jóvenes supuestamente se dirigieron hacia la Sala de Juntas, donde estaba reunida la Junta de Gobierno de la Universidad, y "tras golpear y arrollar a los vigilantes jurados, rompieron la puerta de la sala y accedieron al interior", por lo que los miembros de la Junta tuvieron que interrumpir la reunión.

   El fiscal prosigue que una vez en las dependencias algunos de los asaltantes leyeron ante la prensa unos comunicados, tras lo que abandonaron las instalaciones sobre las 11,15 horas. Como consecuencia de estos actos los vigilantes sufrieron lesiones cuando trataban de parar el avance del grupo de jóvenes, mientras que las puertas destrozadas sufrieron daños tasados en 34.187 euros y en el resto de instalaciones universitarias los desperfectos se valoraron en 22.830 euros, continúa la acusación.

   El fiscal considera que los hechos son constitutivos de un presunto delito de desórdenes públicos, por el que solicita un año de prisión para cada uno de los participantes, mientras que también los acusa de tres presuntas faltas de lesiones.

CONCENTRACIÓN Y RUEDA DE PRENSA EN SOLIDARIDAD CON LOS/AS ACTIVI

Ayer se evidenció el carácter político y represivo de este juicio. Le tocaba el turno a los policías testigos de la Fiscalia. La policía no estuvo presente en los hechos, su papel fue investigarlos a posteriori. El primer policía secreta reconoció que existían ficheros ideológicos de activistas sociales y que estos ficheros estaban amparados por la Ley de Secretos Oficiales. Esto es dudosamente constitucional. La policía en democracia no debería actuar igual que lo hacía la vieja brigada política-social del franquismo, pero al parecer así es. Ellos lo llaman antecedentes policiales. Pero, ¿cómo puede tener una persona que nunca ha sido detenida ni identificada policialmente antecedentes policiales en democracia? ¿Es que la policía se dedica a investigar a activistas de la izquierda que salen en medios de comunicación o que participan en manifestaciones absolutamente legales para construir su base de datos? Otro policía secreta, en clave "cachonda", llegó a decir textualmente, mirándome y diciendo mi nombre real: "Le conozco desde que era chico, de los 60 que estamos en la brigada de información, al menos 50 le conoce". Habrá que estudiar este tema porque, según la Ley de Protección de Datos tendríamos perfecto derecho a que la Policía, en caso de que esos ficheros sean legales, que lo dudo, nos lo enseñen. El lunes viene como testigo el jefe de la policía secreta que firmó los informes policiales de algunos de nosotros, este señor es actualmente concejal del PP y en su informe nos relacionó a algunos con ETA, con el GRAPO y seguramente, de haber ocurrido, con alguna conmoción estelar. ES MUY IMPORTANTE QUE HAYA MUCHA GENTE.
 

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CONCENTRACIÓN Y RUEDA DE PRENSA EN SOLIDARIDAD CON LOS/AS ACTIVISTAS ANTILOU DE LA UNIVERSIDAD DE SEVILLA Y CONTRA LA REPRESIÓN DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES

Lunes, 11 de julio a las 11:00 hs
frente a los juzgados de la Avda. de la Buhaira (Sevilla)
Edificio Noga, Avda. de la Buhaira, 26

Llegamos a la recta final del juicio contra los estudiantes y activistas antilou de la Universidad de Sevilla. Estimamos necesario que continúe la solidaridad y la presión social para conseguir la absolución de los compañeros/as represaliados/as. En la primera concentración del pasado día 4 fuimos capaces de congregar a unas 200 personas frente a los juzgados. Ahora os convocamos a una nueva concentración.

LA LUCHA CONTRA LA LOU 2001/2002
Hasta ahora consideramos que el juicio se está desarrollando de forma muy positiva para los/as compañeros/as. En todo momento la actitud de éstos/as ha sido la de reivindicar su participación en la lucha por la educación pública y contra la Ley Orgánica de Universidades que se desarrolló entre 2001 y 2002, y que resultó de una masividad y una combatividad extraordinarias en la Universidad de Sevilla; así como la de no reconocer los hechos que injustamente se les imputan.

Entre 2001 y 2002 se desarrolló una lucha que tuvo la capacidad de convocar a decenas de miles de estudiantes, profesores y profesoras y trabajadores/as de la Universidad, así como ciudadanos/as comprmetidos/as en general, contra una ley que considerábamos regresiva para el derecho a la educación superior en términos de participación democrática, acceso de las clases populares en igualdad de condiciones y concepción de la Universidad como agente de compromiso, cambio y emancipación social y ambiental. La mercantilización de la Educación superior, su sumisión a los intereses del mercado y de la banca, el encarecimiento progresivo de las matrículas y las tasas que ha supuesto el llamado proceso de Bolonia en desarrollo desde 2004 nos han dado la razón años después de la lucha contra la LOU.

VALORACIÓN DEL PROCESO JUDICIAL EN MARCHA
Durante las distintas sesiones del juicio se han puesto de manifiesto elementos que nos hacen pensar que:

  • No existen pruebas que inculpen a nuestros/as compañeros/as en los hechos que se les imputan, más allá de su participación y compromiso en la defensa de la educación pública.
  • Las identificaciones y acusaciones contra los 24 acusados/as se hicieron de forma a veces inducida por las fuerzas de seguridad del Estado contra determinados/as portavoces/zas de colectivos sociales de la ciudad, y a veces arbitrarias, como es el caso de algunos de los acusados/as que ni siquiera se encontraban presentes cuando se desarrollaron los hechos objeto de esclarecimiento. 
  • La policía ha reconocido haber identificado a imputados/as tirando de su lista de activistas sociales de la ciudad, convirtiendo la militancia político-social en una actividad de riesgo.
  • Los guardias de seguridad de la Universidad reconocen haber gaseado a los estudiantes con extintores contribuyendo a elevar el nivel de crispación general. Sin duda, el nulo protocolo de seguridad de la Universidad unido a la voluntad de reprimir a los estudiantes resultó una mezcla terrible. Hay que decir también que los guardias han renunciado a las indemnizaciones solicitadas por el fiscal para ellos, esto evidencia al menos un nivel de honestidad reconocible después de 9 años de los hechos.
  • Los daños solicitados en su momento por la Universidad no se corresponden con los generados el 8 de febrero de 2002. Existe cierta voluntad de hacernos pagar los lujosos arreglos de las dependencias rectorales (incluido un despacho nuevo para el rector)
  • Se ha producido un triple proceso de criminalización de determinados/as compañeros/as: las expulsiones de la universidad de cinco portavoces del movimiento desde 2002 a 2007, el presente proceso penal y la campaña orquestada por algunos medios de comunicación de la ciudad que justificaron una supuesta "alarma social" que avalaba las detenciones, las expulsiones y el presente proceso penal.

Ahora, como entonces, seguimos reivindicando la absolución de nuestros/as compañeros/as, la defensa de educación pública contra todo proceso privatizador o mercantilizador y la necesidad de solidaridad entre los/as que luchan por la justicia para parar los procesos represivos contra los movimientos sociales.

DEFENDER LA UNIVERSIDAD PÚBLICA NO ES UN DELITO
ABSOLUCIÓN DE LOS/AS ESTUDIANTES ANTILOU
NO A LA REPRESIÓN DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES
SI TOCAN A UNO/A NOS TOCAN A TODOS/AS

Red de Apoyo a los estudiantes y activistas antilou de la Universidad de Sevilla.

Más información: www.apoyoantilou.blogspot.com

Convocan además la rueda de prensa:

  • La Plataforma Docente en Defensa de la Universidad Pública, Democrática y de Calidad. Stop Bolonia.
  • La sección sindical del SAT de la Universidad de Sevilla.

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