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Artíclo sobre la Torre Cajasol de Sevilla en Diagonal

Artículo aparecido en Diagonal sobre La Torre Cajasol de Sevilla. Se adjunta en .pdf el original. También en la web de Diagonal se recoge parte de ese material, en: http://diagonalperiodico.net/Tumbala-ciudadania-contra-un.html?var_recherche=cajasol

 

¿Un rascacielos en Sevilla?

 

Políticos y Cajasol ansían su erección, ya iniciada. La ciudadanía crítica se opone.

 

Érase una bella ciudad, Isbiliya, cuya población se reunió y acordó cómo usar y construir la ciudad; un acuerdo que recogieron en un gran libro público, para que estuvieran claras las reglas que todo el mundo había de observar. Pero el sultán, muy vanidoso, y cierto prestamista influyente, llevado por la codicia, ansiaban alzar una altísima torre en el lugar más vistoso de la ciudad, aún incumpliendo muchos e importantes preceptos del gran libro... Así que un grupo de sus habitantes, indignados por tal atropello autoritario, se juntaron para intentar evitarlo.

Por desgracia, esto no es un cuento oriental: la Isbiliya de antaño es la actual Sevilla, en la que está ya en obras el que pretenden sea su primer rascacielos: la Torre Cajasol.

La torre, de 178 m ., forma parte del complejo de oficinas y comercio Puerto Triana, que promueve la caja de ahorros Cajasol en la zona sur de la Isla de la Cartuja , con la entusiasta colaboración del Ayuntamiento, el silencio cómplice de la Junta de Andalucía y el diseño del arquitecto César Pelli. Una actuación que, de culminarse, resultará costosísima: unos 310 millones de euros (según presupuesto...), que se detraerán de menesteres sí necesarios. Que tendrá una dudosa utilidad: más de 80.000 m2 para nuevas oficinas en una ciudad y entorno donde ya hay 150.000 m2 ociosos. Que alimentará tanto el descrédito político e institucional y el trabajo judicial: el cúmulo de irregularidades detectadas tienen ya el caso en el juzgado. Que generará muy negativos impactos sobre la ciudad: en su paisaje, parte integrante de su patrimonio; en su movilidad, con sus 3.000 plazas de aparcamiento justo en uno de los nudos viarios ya más colapsados de todo el área metropolitana; en su tráfico aéreo, por su afección a la seguridad de acceso al aeropuerto;...

Uno de esos perjuicios es probable que se sufra en unos días: Sevilla podría entrar en la Lista de Patrimonio Mundial en Peligro por culpa de la Torre Cajasol. Porque su gran altura, ubicada a pocos metros del conjunto histórico de la ciudad, supondrá una enorme presión visual sobre los tres monumentos sevillanos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Una inclusión sobre la que decidirá su Comité del Patrimonio Mundial en la reunión que celebrará en Brasilia a finales de mes. Y que, de darse, supondría un serio descrédito no sólo para la ciudad y su Ayuntamiento: todo el país, con su gobierno central a la cabeza como responsable último del patrimonio nacional y, específicamente, del declarado como “mundial”, tendría en entredicho la valoración y protección que brinda a los bienes culturales.

Lamentablemente, la Torre Cajasol (ya rebautizada como Torre Caralsol...) no es algo aislado. Es otro capítulo, aunque notorio, del historial de agravios que la ciudad viene sufriendo a manos de sus gobernantes; ejemplos de un proceder autocrático, poco transparente, no participado socialmente y de muy discutible sentido público. Una relación en la que destacan, entre otros, el Estadio “Olímpico”, tan costoso como infrautilizado; la biblioteca universitaria, alzándose a costa de un parque (el Prado de San Sebastián) rodeado de solares y edificios aprovechables para tal fin; el proyecto Metropol-Parasol, o “setas de la Encarnación ”, que levanta un carísimo e inútil artefacto gigante en el corazón del casco histórico, que acumula ya un sobrecoste del 70% cuando ni siquiera se sabe aún si podrá terminarse de construir con las debidas garantías estructurales...

Actuaciones surgidas de los delirios de unos políticos obnubilados e indigestados por el “efecto (o síndrome) Guggenheim”.  Y que a estas alturas, y aún más con la actual crisis económica, deberían empujar a la ciudadanía, y a un gobierno local (PSOE-IU) que se dice “de progreso”, a reflexionar sobre lo que significan el servicio y el interés públicos; y sobre qué intervenciones son congruentes con dichos fines y cuáles no, yendo incluso en sentido opuesto.

El último capítulo del cuento de Isbiliya y el sultán está próximo a escribirse y, pese a todo, podría terminar con un buen final y una instructiva moraleja.

Las acciones

Uno de los frentes ciudadanos en contra de esta torre es el legal, concretado ya en dos denuncias, contencioso-administrativa y penal, que se basan en las muchas y graves irregularidades detectadas en los expedientes administrativos. (Cuya consulta ya fue una batalla, al tenerse que acudir a la Justicia para poder acceder a los mismos, dada la actitud obstruccionista del Ayuntamiento.) Unas irregularidades compiladas en el Libro Negro de la Torre Cajasol , que en sus más de 100 páginas desgrana las 50 determinaciones del Plan General (PGOU) de Sevilla vulneradas por el proyecto, así como otras normas regionales, estatales e internacionales igualmente burladas.

También se ha presentado una denuncia ante el Ministerio de Cultura, por el expolio que la torre supondría para el paisaje de la ciudad, bien patrimonial protegido.

El frente de “la calle” ha realizado diversas acciones durante el último año y medio. Como las efectuadas antes y durante la última reunión del Comité de Patrimonio Mundial de la UNESCO , que tuvo lugar en junio de 2009 precisamente en Sevilla. Se han editado distintos materiales de difusión (pasquines, revistas,...), y organizado o participado en jornadas y debates sobre el modelo de ciudad que queremos, la modernidad, la sostenibilidad,...

Se han mantenido además numerosas entrevistas y contactos con distintos responsables de organismos e instituciones. Una de las últimas tuvo lugar el pasado mayo con una muy alta directiva del Ministerio de Cultura, a la que siguió una rueda de prensa en el madrileño Círculo de Bellas Artes, en la que participó el Club de Debates Urbanos y la World Monuments Fund.

De cara a la inminente reunión del Comité ya citado, en Brasilia, se vienen desarrollando varias iniciativas de denuncia y sensibilización. Con la amenaza en ciernes, pues Sevilla en unos días puede entrar en la Lista de Patrimonio Mundial en Peligro, los medios de comunicación se han hecho mayor eco del asunto. En unos días pudieran darse novedades determinantes...

 

La ciudadanía en contra y activa

La Plataforma Ciudadana Contra la Torre Cajasol ¡Túmbala! nace en febrero de 2009 con el fin de impedir la construcción de este edificio. Actualmente la forman una veintena de entidades de muy diversa índole, y entre las que hay coordinadoras y federaciones asociativas.

En torno suyo se ha aglutinado un pequeño pero eficaz movimiento ciudadano, donde participan activistas curtidas en muchas lides ciudadanas; especialistas en urbanismo y legislación; jóvenes con talento creativo;...  Algunas de estas personas tienen una ideología más conservadora, digamos; pero están igualmente indignadas con el proceder de Cajasol y los políticos.

Esta variedad constituye uno de los valores del colectivo, que ha elaborado un argumentario amplio y “accesible” a más personas y desplegado su actuación en varios frentes complementarios entre sí: el de denuncia legal; el de la acción a pie de calle; el de contacto con las instituciones; el mediático;... Tiene el convencimiento de que, finalmente, ganarán esta batalla.

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