Indymedia Estrecho / Madiaq - Rafael del Riego http://estrecho.indymedia.org/taxonomy/term/2558/0 es Rafael del Riego y el hilo rojo de la democracia http://estrecho.indymedia.org/general/noticia/rafael-del-riego-y-hilo-rojo-democracia <p> &ldquo;Hace relativamente poco, un grupo de j&oacute;venes compa&ntilde;eros libertarios me pidieron una reflexi&oacute;n sobre la historia de la democracia. Aqu&iacute; ten&eacute;is lo que les mand&eacute;&rdquo; (Por Jos&eacute; Luis Carretero, integrante de ICEA).</p> <p> &nbsp;</p> <p> Rafael del Riego fue hecho prisionero el 15 de septiembre de 1823, en pleno derrumbe militar del r&eacute;gimen constitucional ante el absolutismo borb&oacute;nico, y fue ejecutado dos meses despu&eacute;s en Madrid, en la Plaza de la Cebada. La sentencia (que no lleg&oacute; a cumplirse en sus propios t&eacute;rminos) establec&iacute;a que su cuerpo ser&iacute;a descuartizado, que sus cuartos ser&iacute;an repartidos entre los lugares m&aacute;s representativos de su vida (Sevilla, Isla de Le&oacute;n, M&aacute;laga y Madrid), y que su cabeza ser&iacute;a expuesta por tiempo indefinido en Las Cabezas de San Juan, donde se alz&oacute; militarmente contra Fernando VII y su r&eacute;gimen de poder absoluto. El d&iacute;a de su muerte, algunos j&oacute;venes testigos del suplicio (oportunamente bendecido por la Iglesia), entre los que se encontraban los poetas Patricio de la Escosura y Jos&eacute; de Espronceda, se juramentaban para vengarle.</p> <p> &nbsp;</p> <p> El 14 de abril de 1931, al proclamarse la Segunda Rep&uacute;blica Espa&ntilde;ola, el &ldquo;Himno de Riego&rdquo;, escrito en su honor, fue coreado por las multitudes proletarias y republicanas junto a &ldquo;La Marsellesa&rdquo;, &ldquo;A Las Barricadas&rdquo; y &ldquo;La Internacional&rdquo;, como un claro s&iacute;mbolo de la Rep&uacute;blica en ciernes. A&ntilde;os antes, el c&eacute;lebre pedagogo anarquista Francisco Ferrer i Guardia hab&iacute;a puesto a su hijo el nombre de Riego, en memoria de este militar liberal y revolucionario, muerto d&eacute;cadas atr&aacute;s.</p> <p> &nbsp;</p> <p> &iquest;Qu&eacute; extra&ntilde;o hilo rojo une a un oscuro teniente coronel de ideas liberales y democr&aacute;ticas con las figuras se&ntilde;eras del republicanismo y el movimiento obrero espa&ntilde;oles de los decenios posteriores? &iquest;Por qu&eacute; en la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica de 1939, en pleno apogeo del Estado autodenominado como proletario se public&oacute; un libro de G. Revsin titulado &ldquo;Riego, h&eacute;roe de Espa&ntilde;a&rdquo;? &iquest;Qu&eacute; oscura clave conecta a&uacute;n hoy la memoria del liberalismo democr&aacute;tico de primera hora con la narrativa feroz de las revoluciones proletarias y la transformaci&oacute;n radical del mundo?</p> <p> &nbsp;</p> <p> Preguntarse por Riego es, al fin y al cabo, preguntarse por la democracia. Por esa extra&ntilde;a consigna levantada por la burgues&iacute;a al albur de la Revoluci&oacute;n Francesa de 1789, contra el poder autocr&aacute;tico del Antiguo R&eacute;gimen, que m&aacute;s tarde tratar&iacute;a de profundizar y acrecer, hasta un extremo no previsto por sus primeros defensores, el movimiento proletario del siglo XX.</p> <p> &nbsp;</p> <p> A finales del siglo XVIII la burgues&iacute;a era una clase social en plena expansi&oacute;n econ&oacute;mica, pero apartada del ejercicio del poder efectivo por la estructura de un Antiguo R&eacute;gimen basado en el dominio autocr&aacute;tico y absoluto de la Corona, la Iglesia y la clase aristocr&aacute;tica.</p> <p> &nbsp;</p> <p> Frente a la &aacute;urea leyenda de una democracia agraria pura y virginal, el mundo inmediatamente anterior a la Gran Revoluci&oacute;n estaba ferozmente determinado por el poder sin l&iacute;mites de se&ntilde;ores, curas y reyes. El latifundismo feudal, expresado en obligaciones de servidumbre como el famoso &ldquo;derecho de pernada&rdquo; o de &ldquo;prima nocte&rdquo; era una realidad enormemente extendida que hab&iacute;a derrotado ya hac&iacute;a tiempo al r&eacute;gimen concejil. Pese a la subsistencia de parte del comunal, lo cierto es que la praxis social aldeana estaba controlada, en la mayor parte de los sitios, por nobles y eclesi&aacute;sticos, en el marco de un ordenamiento jur&iacute;dico donde la tortura era considerada un medio normal y legal de prueba, y la represi&oacute;n de los actos de rebeld&iacute;a descansaba en el concepto del suplicio (la muerte, la mutilaci&oacute;n, la tortura p&uacute;blica del delincuente). El analfabetismo era masivo y cualquier libro que pusiese en cuesti&oacute;n la m&aacute;s estrecha visi&oacute;n de la Santa Madre Iglesia convert&iacute;a a su autor, si era identificado, en el objeto de las m&aacute;s ignominiosas crueldades.</p> <p> &nbsp;</p> <p> La burgues&iacute;a se hab&iacute;a hecho fuerte en los poros de esta sociedad. Dedic&aacute;ndose a las actividades de nuevo desarrollo (el comercio, la industria, la usura&hellip;) hab&iacute;a conseguido enriquecerse, pero su pujanza econ&oacute;mica no se traduc&iacute;a en un poder pol&iacute;tico y social efectivo. Nobleza, Iglesia y Corona, pese a sus ocasionales encontronazos mutuos, segu&iacute;an guard&aacute;ndose la parte principal del pastel para ellos solos.</p> <p> &nbsp;</p> <p> As&iacute; que esta nueva clase din&aacute;mica y en crecimiento de la sociedad necesit&oacute; aliados en su pugna por el poder. Necesit&oacute; romper un tab&uacute;: el de la absoluta pasividad de las masas populares, trabajadoras y campesinas.</p> <p> &nbsp;</p> <p> Para atraer a su lado a los sectores sometidos, la burgues&iacute;a, en el crisol de una de las mayores oleadas revolucionarias que en el mundo han sido, tuvo que prometerles algo: el concepto feroz y feraz de la democracia. Rebuscando en las tradiciones campesinas y en la cultura precristiana de Occidente, los te&oacute;ricos liberales levantaron una bandera que llevaba siglos arrumbada: los hombres son todos iguales y deben de tener la misma capacidad de decisi&oacute;n. Libertad, Igualdad, Fraternidad. Los pilares y ejes esenciales de una sociedad democr&aacute;tica y libre.</p> <p> &nbsp;</p> <p> Ya desde el primer acto de este drama qued&oacute; claro que hab&iacute;a distintas concepciones de dicho vocablo. Mientras los sectores burgueses hablaban de una ruptura con los l&iacute;mites teocr&aacute;ticos y absolutos del Antiguo R&eacute;gimen que no superase determinados listones arbitrariamente establecidos, los sectores populares hicieron pronto suya (desde la propia Revoluci&oacute;n Francesa, en la que ya se puede rastrear la existencia de facciones como las de Marat, Hebert o Babeuf) la consigna democr&aacute;tica exigiendo que la libertad, la igualdad y la fraternidad llegaran, incluso, al coraz&oacute;n de la estructura social: la organizaci&oacute;n econ&oacute;mica de la vida.</p> <p> &nbsp;</p> <p> La burgues&iacute;a, para llegar al poder, hab&iacute;a tenido que arrasar con dos mitos esenciales que una tradici&oacute;n de un milenio hab&iacute;a mantenido inc&oacute;lumes. Hab&iacute;a creado dos gigantescos monstruos que se convirtieron, subsiguientemente, en su gran pesadilla:</p> <p> Hab&iacute;a demostrado, primero, que la Revoluci&oacute;n Social es posible. En cerca de cien a&ntilde;os, la acci&oacute;n de las masas populares realiz&oacute; una transformaci&oacute;n completa y radical del cuerpo social y la estructura de poder. Todo mut&oacute;, desde la organizaci&oacute;n de la familia, hasta la cosmovisi&oacute;n general de la poblaci&oacute;n o la educaci&oacute;n de los ni&ntilde;os. Aquello no eran simples levantamientos campesinos para exigir menos impuestos o cambiar un Rey por otro. Era el v&eacute;rtigo de las masas irrumpiendo en la Historia y cambiando el mundo, como se dijo entonces, &ldquo;de arriba abajo&rdquo;. Con mayor o menor consciencia, es cierto, pero conformando un sujeto imposible de detener. Y que ya no se detendr&iacute;a. La idea de que una Revoluci&oacute;n Social es posible, cal&oacute; hasta lo m&aacute;s profundo de la imaginaci&oacute;n popular, expres&aacute;ndose en las nuevas herej&iacute;as antiburguesas: el socialismo, el anarquismo, el comunismo&hellip;</p> <p> &nbsp;</p> <p> Adem&aacute;s, la idea de que los seres humanos han de ser libres e iguales, y de que las decisiones sociales han de tomarse desde una praxis democr&aacute;tica, cal&oacute; igualmente en las mentes de las nuevas generaciones. Ya no se aceptar&iacute;an diferencias de nacimiento como en el orden del Antiguo R&eacute;gimen, reci&eacute;n derribado (ni, con el tiempo, incluso de g&eacute;nero). No habr&iacute;a sangres rojas y azules. La idea de la democracia y la igualdad se convertir&iacute;a en un gigantesco virus que alimentar&iacute;a todos los sue&ntilde;os febriles del proletariado y el campesinado en los siglos siguientes.</p> <p> &nbsp;</p> <p> Por supuesto, la burgues&iacute;a, tras vencer gracias a ellos, hizo todo lo posible por derribar a los dos titanes que acababa de despertar: habl&oacute; del sufragio censitario, del parlamentarismo, de la representaci&oacute;n nacional contra el mandato imperativo, de la monarqu&iacute;a parlamentaria&hellip;Trat&oacute; de levantar, infructuosamente, nuevos diques que detuviesen la energ&iacute;a desatada de las masas: partidos pol&iacute;ticos, campa&ntilde;as electorales, Raz&oacute;n de Estado&hellip;pero a cada nuevo dique le correspond&iacute;an sus propias grietas, sus rupturas. Cuando lo liberales hablaron de sufragio censitario, los dem&oacute;cratas levantaron la bandera del sufragio universal; cuando los dem&oacute;cratas (ya domesticados) hablaron de monarqu&iacute;a parlamentaria, los republicanos se insurreccionaron en nombre de la democracia federal; cuando los republicanos alabaron las virtudes de la peque&ntilde;a burgues&iacute;a, el proletariado se alz&oacute; inconmensurable, con una pregunta que agit&oacute; los mares y estremeci&oacute; los anhelos de millones de seres humanos durante decenios de lucha inquebrantable: &iquest;Por qu&eacute; la democracia ha de detenerse &ndash;inquiri&oacute;, casi textualmente, por ejemplo, Carlos Marx en &ldquo;El Capital&rdquo; &ndash; a las puertas de la f&aacute;brica? &iquest;Por qu&eacute; la libertad, la igualdad, la fraternidad, no han de determinar la estructura de la propiedad, la regulaci&oacute;n interna de la vida productiva y econ&oacute;mica?</p> <p> &nbsp;</p> <p> Somos todos hijos de ese mar embravecido que, desde las jornadas gloriosas de 1789, no dej&oacute; de lanzar sus dentelladas contra el dique burgu&eacute;s, tras ver que hab&iacute;a sido capaz de derribar el de las testas coronadas.</p> <p> &nbsp;</p> <p> Pero no nos enga&ntilde;emos. La Historia no se entiende si s&oacute;lo se analiza ex post facto. Es f&aacute;cil decir, pasada la fiesta, que los liberales de primera hora quer&iacute;an el triunfo de la burgues&iacute;a y, por tanto, la OTAN, la Play Station, los discos de Bisbal, el bombardeo de Bagdad, el FMI, las contratas y subcontratas, el f&uacute;tbol profesional, o cualquier otra cosa del mundo actual. Quienes ven as&iacute; la Historia son como aquellos cineastas que, realizando una pel&iacute;cula sobre el Cid, olvidan quitarle el reloj de pulsera al protagonista de la escena de amor. Las gentes reales viven en su tiempo, en su momento, y tienen &uacute;nicamente las alternativas concretas y efectivas que su &eacute;poca les permite. El conflicto real, el que enfrent&oacute; la gente real, no fue el que encaraba a los liberales con las ideas de F&eacute;lix Rodrigo Mora (por ejemplo), o a Rafael del Riego con una &ldquo;democracia campesina&rdquo; que ya hab&iacute;a sido aplastada siglos antes por el cuerpo armado de la aristocracia y la reptiliana doctrina de la Iglesia. Las gentes que se levantaron en 1789, o que lucharon contra el absolutismo en el largo y convulso siglo XIX, lo hicieron en el nombre de la igualdad, la libertad de esp&iacute;ritu, la posibilidad de decir lo que pensaban, y se enfrentaron con el oscurantismo, la superstici&oacute;n y el odio salvaje que siempre ha demostrado el alma conservadora y tradicionalista espa&ntilde;ola. &ldquo;Mon&aacute;rquica y sentimental&rdquo;, pero capaz de las m&aacute;s horrorosas crueldades, como bien qued&oacute; demostrado a partir de 1936.</p> <p> &nbsp;</p> <p> S&oacute;lo hay que hacer un peque&ntilde;o seguimiento a la delgada l&iacute;nea roja, a algunas de sus hebras. Tras Riego, vinieron otros:</p> <p> &nbsp;</p> <p> -Ram&oacute;n Xaudar&oacute;, liberal republicano conocido como el &ldquo;Marat barcelon&eacute;s&rdquo;, que se puso a la cabeza del levantamiento de la Ciudad Condal de 1837. Fue fusilado por, seg&uacute;n se dijo, &ldquo;propagar teor&iacute;as disolventes&rdquo; y ponerse &ldquo;a la cabeza de proletarios armados para destruir el edificio social&rdquo;.</p> <p> &nbsp;</p> <p> -Francisco Pi i Margall, presidente de la Primera Rep&uacute;blica. Mas&oacute;n. Federalista. Introductor de Proudhon en Espa&ntilde;a.</p> <p> &nbsp;</p> <p> -Eduardo Barriobero. Diputado Republicano federal. Abogado de la CNT. Presidente del Tribunal Revolucionario de Barcelona, tras el 18 de julio de 1936, a propuesta del sindicato anarcosindicalista. Puesto en el que fue sustituido por Angel Samblancat, un personaje muy parecido (tambi&eacute;n republicano federal y mas&oacute;n, y tambi&eacute;n un &ldquo;hombre de la CNT&rdquo;). Defensor de una &ldquo;Rep&uacute;blica social&rdquo; que fuera m&aacute;s all&aacute; del parlamentarismo y del dique burgu&eacute;s, como un primer paso hacia el comunismo libertario.</p> <p> &nbsp;</p> <p> -Ricardo Mella, Ram&oacute;n Ac&iacute;n, Gil Bel, Pedro Vallina, Ferm&iacute;n Salvochea &iquest;Cuantos hombres y mujeres del movimiento obrero empezaron militando en las filas del republicanismo federal, radicalmente democr&aacute;tico y socializante? &iquest;Cu&aacute;ntos pasaron del reclamo de mayor libertad pol&iacute;tica a la reivindicaci&oacute;n de la libertad y la igualdad social?</p> <p> &nbsp;</p> <p> Es muy simple: en 1848 una ola revolucionaria se desat&oacute; en la pr&aacute;ctica totalidad del territorio europeo. Reclamaban principalmente libertad, democracia, Rep&uacute;blica. Su parecido con el 2011 &aacute;rabe ha sido ya subrayado por muchos analistas. Hubo dos tipos barbudos, entre los miles que se bregaron esos a&ntilde;os en esa lucha por democracia, libertad, Rep&uacute;blica. Analizaron sus posibilidades y sus l&iacute;mites. Y, subsiguientemente, decidieron trascenderla, superarla, acrecentarla, llevarla mucho m&aacute;s all&aacute;, hasta traspasar los l&iacute;mites que la propia burgues&iacute;a insurrecta ya no consideraba aceptables. Se llamaban Carlos Marx y Miguel Bakunin. Exiliados, encarcelados, perseguidos por su participaci&oacute;n en esos levantamientos, dieron voz a los millones de personas que, en el siguiente siglo, se tomaron la consigna de la democracia mucho m&aacute;s en serio que sus propios inventores.</p> <p> &nbsp;</p> <p> No tenemos por qu&eacute; renunciar a ella. M&aacute;s all&aacute; y contra el parlamentarismo, las campa&ntilde;as electorales, el &ldquo;pluralismo pol&iacute;tico&rdquo; de los lobbies o la &ldquo;Gobernanza Global&rdquo;, lo que nosotros reivindicamos es una democracia efectiva y real. Una democracia que no se pare a las puertas de los centros de trabajo. Much&iacute;sima m&aacute;s democracia. Hasta hartarnos. No rompamos la delgada l&iacute;nea roja de los &uacute;ltimos doscientos a&ntilde;os. Ya les gustar&iacute;a.</p> <p> &nbsp;</p> <p> <strong>Jos&eacute; Luis Carretero Miramar</strong></p> http://estrecho.indymedia.org/general/noticia/rafael-del-riego-y-hilo-rojo-democracia#comments General ICEA Rafael del Riego Sun, 29 May 2011 11:45:34 +0000 4087 at http://estrecho.indymedia.org